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Lionel Messi tuvo un incidente con un grupo de hinchas tras el partido ante Liverpool
Un grupo de aficionados le reprochó la eliminación cuando estaba por subirse al avión para regresar a España y la "Pulga" los "encaró" según reportó el diario Mundo Deportivo. Pepe Costa, dirigente del Barça y amigo personal de Leo, tuvo que intervenir para evitar un conflicto mayor

Las horas posteriores a la histórica eliminación del Barcelona ante el Liverpool no son las mejores para Lionel Messi. El capitán quedó en el centro de la escena por ser el referente absoluto del equipo que cayó 4-0 en Anfield tras haber ganado 3-0 el compromiso de ida de Champions League que se desarrolló en el Camp Nou.

Como si eso fuese poco, la "Pulga" sintió en primera persona la furia de los aficionados catalanes que viajaron a Inglaterra. Según informó el diario español Mundo Deportivo, el futbolista argentino tuvo un altercado con un grupo de fanáticos durante la madrugada en el aeropuerto.

El medio citado indica que alrededor de las 00.00 en tierras británicas, el capitán "blaugrana" llegó al aeropuerto acompañado por el director de la oficina de jugadores y uno de sus amigos más cercanos Pepe Costa. Allí se encontró con los aficionados que le recriminaron la eliminación. Lejos de esquivar el problema, Leo los "encaró" y fue el propio Costa quien tuvo que intervenir para evitar que la situación de tensión escalara a un conflicto de mayor consideración.

Un video que circula en las redes muestra algunos reproches de los seguidores. "Todo el año, todo el p… año", grita uno de ellos. "Messi eres el capitán y tu eres el que manda", vocifera otro. Sin embargo, allí no se visualiza una reacción del futbolista.

 

Messi debió acudir al control antidoping tras la caída en la semifinal de la Champions y por eso demoró más que sus compañeros en arribar al aeropuerto. Al mismo tiempo que se desarrolló esta situación con los fanáticos, otro grupo irrumpió en el lugar para salir en defensa del ídolo de 30 años y le regaló una improvisada ovación, en pos de marcar la diferencia con aquellos detractores.

El argentino se marchó en silencio de Anfield tras la caída contra Liverpool. Un video que compartió el periodista español Edu Polo en sus redes sociales muestra la salida de Messi del estadio en soledad, solamente acompañado por Costa.

Los medios españoles e ingleses ya habían informado horas antes de conocerse el conflicto que el omnibus del plantel del Barcelona había partido al aeropuerto sin Messi, quien todavía estaba en el control antidoping. El deportista se marchó tiempo después sin sus compañeros rumbo al aeropuerto de la ciudad, ubicado a unos 15 kilómetros del estadio.

Luis Suárez, amigo de Leo, fue uno de los pocos futbolistas que atendió a la prensa tras la histórica caída: "Es hora de hacer mucha autocrítica grupal, otra vez sucedieron cosas que no nos pueden suceder en Barcelona, estando en la élite, en Barcelona, no podemos cometer los errores que cometimos". Al mismo tiempo, realizó un análisis contundente: "El cuarto gol que nos hacen parece de juveniles".

Este condenable suceso trae al recuerdo lo ocurrido a fines del 2015 también en un aeropuerto con Messi. Luego de vencer a River por la final del Mundial de Clubes, un grupo de fanáticos argentinos insultó a la delegación del Barcelona y uno de ellos escupió a Leo. El actual capitán del "Blaugrana" y la selección argentina reaccionó, pero por entonces Javier Mascherano, Luis Enrique y Suárez lo frenaron para impedir que se pelee.

"Siempre hay un tonto. Messi es un caballero, hizo el gol y levantó la mano pidiendo disculpas", señaló por entonces el presidente de River Rodolfo D'Onofrio sobre lo acontecido con los simpatizantes.

 

 

El FC Barcelona consiguió una victoria muy importante contra el Liverpool en la ida de las semifinales de la Champions League. El conjunto inglés fue mejor durante la mayor parte del partido, pero un zarpazo de Luis Suárez y otros dos de Leo Messi dieron la victoria a los culés, que podrían haber ampliado la goleada si Ousmane Dembélé no hubiese desaprovechado dos claras oportunidades al final. Resultado colosal y milagroso para encarar la vuelta.

Desde el primer minuto, quedó claro que el Liverpool saldría al Camp Nou sin complejos, a buscar el partido aprovechando la velocidad de sus dos delanteros: Mohamed Salah y Sadio Mané. Ambos fueron un dolor de cabeza para toda la defensa azulgrana, con Clément Lenglet y Gerard Piqué menos cómodos que de costumbre.

Los primeros compases de partido fueron totalmente de dominio inglés. La posesión era de los de Jurgen Klopp que rondaron la portería de Marc-André ter Stegen con mucho peligro, aunque sin obligar al cancerbero germano a lucirse. Por momentos, era el equipo azulgrana el que parecía buscar los contragolpes y los ingleses los que controlaban.

Poco antes de la media hora, dos acciones marcaron el primer tiempo. La primera fue la lesión de Naby Keita, un jugador que estuvo poco sobre el terreno de juego pero que demostró ser un prodigio técnico. La segunda fue el gol de Luis Suárez, que remató un centro medido de Jordi Alba para adelantar a los culés cuando mejor estaba el Liverpool.

El tanto del ariete uruguayo convirtió el partido -si no lo era ya- en un correcalles con ataques muy ráidos por parte de ambos conjuntos. Salah y Mané hacían estragos en la defensa culé, mientras que Leo Messi llevaba el peligro acompañado de un Luis Suárez más guerrillero que nunca. El intercambio de goles fue brutal hasta llegar al descanso.

Messi obra el milagro
El segundo tiempo comenzó con un Liverpool todavía más dominador y con un Salah totalmente inspirado, que generaba pesadillas moviéndose entre Lenglet y Jordi Alba. Tanto el extremo egipcio como James Milner obligaron a Ter Stegen a sacar dos manos antológicas tras dos disparos colocados que preocuparon a un Camp Nou poco acostumbrado a ver cómo dominan a su equipo.

El propio Milner, por segunda vez en apenas unos minutos, volvió a rematar con todo a su favor sobre la portería culé, pero Ter Stegen leyó su tiro a la perfección y lo blocó. Lo pasaba mal el FC Barcelona y Ernesto Valverde recompuso al equipo dando entrada a Nélson Semedo -por un Coutinho que se fue entre aplausos y algún pito- y adelantando a Sergi Roberto.

El cambio de sistema propuesto por el 'Txingurri' durmió algo las llegadas del Liverpool, pero el FC Barcelona seguía sin encontrar ni su identidad ni la manera de hacerle daño al equipo inglés, que seguiía peresionando y dominando el encuentro. Pero perdonó el equipo de Klopp y lo acabó pagando caro.

A falta de un cuarto de hora del final, llegó un nuevo golpe del FC Barcelona, que lo que no mostró de juego sí lo mostró de pegada. Luis Suárez remató al poste y Leo Messi, con la caña preparada, recogió el rechace para marcar a portería vacía y hacer enloquecer el Camp Nou. Un gol que fue una auténtica bendición, ya que a partir de ahí, los culés sí recobraron su estilo ante un Liverpool más desanimado.

Si un Barça sin juego y sin oportunidades había sacado dos goles de ventaja, cuando los culés recobraron el juego y Leo Messi, el ánimo, estalló la bomba. El Liverpool cometió el error de cometer falta sobre el argentino en zona peligrosa y el argentino no lo desaprovechó: mísil a la escuadra y 3-0.

Los 'reds', lejos de bajar los brazos, lo siguieron intentando. Ivan Rakitic sacó bajo palos un disparo de Sadio Mané cuando Ter Stegen ya estaba batido y el rechace, que cayó a los pies de Salah, acabó en el palo tras un disparo del egipcio. En el tiempo añadido, Ousmane Dembélé desaprovechó dos claras ocasiones que hubiesen podido enterrar definitivamente a los 'reds'.


Ficha técnica del partido: FC Barcelona-Liverpool 3-0

FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto (Aleñá, 94'), Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Busquets, Rakitic, Arturo Vidal; Coutinho (Semedo, 60'), Messi y Luis Suárez (Dembélé, 93').

Liverpool: Alisson; Gómez, Matip, Van Dijk, Robertson; Fabinho, Milner, Wijnaldum, Naby Keita (Henderson, 24'); Sadio Mané y Salah.

Goles del partido: 1-0, Luis Suárez (26'). 2-0, Messi (75'). 3-0, Messi (82').

Árbitro: Björn Kuipers.

Incidencias: Partido correspondiente a la ida de semifinales de la Champions League 2018-19.

Los ingleses revirtieron la desventaja de tres goles de la ida y golearon 4-0 a los de Valverde, que no pudieron contra sus viejos fantasmas.
Para cosas como la que sucedieron en Liverpool está el fútbol. Para desterrar a los sabelotodo. Para tirar al tacho de basura los libretos y hacer de este deporte el más mágico de todos. Sí, lo imposible fue posible. Los que festejan en el emocionante ritual del Never Walk Alone con los hinchas son los jugadores ingleses. Porque por un día los 4 de Liverpool no son los Beatles, son los dobletes de Divock Origi y de Georginio Wijnaldum. Y el maestro de ceremonia es Jürgen Klopp que ríe en el entretiempo cuando la serie todavía luce muy cuesta arriba. Y explota en el final cuando el 4-0 se escribe en la historia.

Para el Barcelona de Lionel Messi es la repetición de una película de terror. Lo mismo que sufrieron hace un año en Roma lo sufren en carne propia ahora en Inglaterra. La cara del crack argentino se parece a esas que se repitieron en instancias finales con la Selección. No tuvo reacción. Ni él ni el equipo.

Lo pasaron por arriba al Barsa. El festejo de unos es tan grande como la desazón de los otros. Queda claro una vez más: en el fútbol no hay que dar nada por hecho ni a nadie por perdido. Liverpool, un gigante que sabe de hazañas, escribió otra de esas páginas que distinguen a este deporte como a ninguno.

Hasta que empezó a rodar la pelota, la esperanza de una remontada histórica de Liverpool tenía pocos argumentos de los que sostenerse. Es que más allá de su buen rendimiento en el Camp Nou, el 0-3 del juego de ida dejaba a los ingleses contra las cuerdas. Y para colmo debía intentar la heroica sin sus dos principales delanteros, el brasileño Roberto Firmino y el egipcio Mohamed Salah. Entre los dos gritaron 8 goles en la Champions. Sí, goles, justo lo que necesitaba el Liverpool.

Al contexto desfavorable había que sumarle a un Messi en estado de gracia, goleador de la actual edición con 12 tantos, dos de ellos en la primera semifinal, en la que el conjunto inglés logró controlarlo al menos durante 70 minutos, aunque la goleada final pareció desmentirlo.

Al Barcelona, en tanto, podían sobrevolarle los fantasmas de la Champions pasada, cuando la Roma lo eliminó con un sorprendente 3 a 0 en Italia que desactivó el 4 a 1 de los catalanes en la ida.

A la hora de la verdad el Liverpool hizo lo esperable. Y Barcelona supo soportar el sofocón. Fueron 15 minutos de furia de los de Jürgen Klopp, que salieron a arrinconar a los españoles y forzaron errores en su habitual salida desde el fondo. Fue así que a los 6 minutos Jordi Alba falló en un pase de los que nunca falla y Henderson lanzado en ataque interceptó el toque y se filtró al área. El capitán definió al palo derecho, Ter Stegen alcanzó a sacarla pero llegó Divock Origi y la empujó al gol.

Y fue la descarga, Fue el puño apretado para confiar en lo que parecía una utopía. El equipo de Valverde estaba en desventaja por primera vez en toda la Champions.

Desde ese gol de Origi se armó un partidazo. Porque Barcelona no sabe hacer otra cosa que manejar la pelota y atacar. Y lo hizo. Y llegó a fondo. Tres chances de gol tuvo Messi, pero en la primera demoró tras un pase incómodo de Jordi Alba que debió patear al arco; y en las otras dos la pelota se fue besando el poste derecho de Alisson.

También sacó su libreto de asistidor el argentino. Invitó al gol a Jordi Alba y Suárez en el primer tiempo y nuevamente al uruguayo en el inicio del complemento, pero siempre aparecieron las manos del arquero brasileño para bajar la persiana.

Como era esperable, Liverpool no pudo sostener el ritmo vertiginoso de los primeros minutos. Y el asedio se convirtió en un golpe por golpe. Ter Stegen y Piqué construían una muralla en el área visitante mientras que la sobriedad de Virgil van Dijk y la mala puntería de los jugadores del Barcelona en el arco de enfrente dejaban todavía la serie abierta.

Para el segundo tiempo, Klopp mandó a la cancha a Georginio Wijnaldum, un holandés de 28 años que juega de mediocampista de contención pero que fue el mejor 9 para los ingleses.

Y en dos minutos se armó el torbellino, explotó la bomba. Un remate potente a la carrera y un cabezazo sobrio. Dos cachetazos para la Barcelona que lo hacían vivir en el pasado de la noche de pesadillas en Roma del año pasado.

Y si de pesadillas se trata, los del Liverpool están cada vez más despiertos mientras los españoles lucían aturdidos como nunca.

El cuarto gol, el que le dio una pátina de gloria a una goleada para el recuerdo, fue el mejor ejemplo: Trent Alexander-Arnold convirtió un córner en un pase de gol sensacional, cargado de engaño, de potrero. Aprovechando al máximo la siesta de los defensores del Barsa. Origi coronó en el área un gol que se repetirá hasta el hartazgo.

Para la historia del Liverpool. Para la historia del fútbol. ​

Iker Casillas ha sufrido un infarto durante el entrenamiento del Oporto, según medios portugueses. El portero tuvo que ser hospitalizado, pero se encuentra fuera de peligro. Se le ha realizado un cateterismo y está ingresado en el hospital CUF Porto.

El portero español se sintió indispuesto tras el entrenamiento. Su vida no corre peligro y no volverá a jugar en lo que resta de temporada.

El Barcelona visita Anfield con ventaja de 3-0, ante un Liverpool sin Salah, para meterse en la final de la Champions. El volante nacional aspira a convertirse en el primer chileno en llegar a dos finales de la Copa de Europa.

El Barcelona hizo gran parte del trabajo la semana pasada, en el Camp Nou. Con un Lionel Messi que apareció en los momentos precisos, los azulgrana le sacaron tres goles de ventaja al Liverpool y llegan a la vuelta de esta tarde (15 horas de Chile) con la misión de sobrepasar el último escalón para instalarse en la final del sábado 1 de junio, en el Metropolitano de Madrid.

Luego de su gran actuación en la ida, y siendo de los pocos estelares que participaron de la visita al Celta de Vigo por la liga española, Arturo Vidal se ganó su espacio en la tienda culé y se avisora como titular en Anfield, sobre todo si al frente está uno de los pocos equipos que le puede ir de igual a igual al Barça, más aún con la necesidad de anotar. El valor físico que le brinda el chileno a la estrategia de Ernesto Valverde es un factor a considerar para el encuentro.

Después del triunfo en la ida, el seleccionado nacional reiteró su deseo de ganar la Orejona, un trofeo tan anhelado como atrayente. Vidal está a 90 minutos de llegar a su segunda final de la Liga de Campeones. El 6 de junio de 2015, con la camiseta de la Juventus, enfrentó precisamente a los catalanes en el Olímpico de Berlín. Por cierto, tiene la opción real de ser el primer chileno en alcanzar dos finales de la Copa de Europa. Es el único que ha disputado una definición en cancha.

“Planteamos el partido sin tener en cuenta la ida y con la intención de ganar aquí (en Inglaterra). Cualquier pensamiento que nos venga del resultado que tenemos sería un error”, declaró el técnico culé en la previa. No podrá contar con el descartado Dembélé, cuya lesión nada más comenzar el duelo del sábado ante el Valladolid enojó al club. Se culpa al jugador.

Anfield, uno de los recintos con más historia del fútbol británico, recibe a un Barcelona que en esta misma Champions ganó en Wembley (al Tottenham) y en Old Trafford (al United). Si el foco es netamente Arturo Vidal, el Rey también sabe de convertir en Inglaterra: le hizo goles al Chelsea en Stamford Bridge (por la Juventus) y al Arsenal en el Emirates (por el Bayern).

Ambos elencos llegan con bajas. Eso sí, es el Liverpool el que más se lamenta porque dos de sus tres poderosos delanteros no estarán por lesión: Mohamed Salah y Roberto Firmino. Klopp confirmó la ausencia del egipcio tras la conmoción cerebral sufrida el sábado en Newcastle. Esto implica, obligadamente, reordenar el ataque de los Reds. El peso ofensivo se lo llevará Mané.

“No es fácil para nosotros, pero mientras tengamos 11 jugadores en la cancha vamos a intentarlo… Si lo logramos será maravilloso, y si no habremos tratado de la mejor manera”, reconoció el DT alemán.

La Confederación Sudamericana ve con buenos ojos la opción de incluir un país más.
El presidente de Argentina, Mauricio Macri, principal impulsor de la candidatura sudamericana al Mundial de 2030, está dispuesto a abrirle la puerta a Bolivia luego de la petición realizada por el presidente Evo Morales.

"La Argentina está a favor de Bolivia. Pero tienen que trabajar fuertemente ambos países y las Cancillerías. Y por parte de la Conmebol no hay ninguna objeción", dijo a Infobae un hombre fundamental de una candidatura que, hasta hoy, une a Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile.

Es más, desde la Confederación Sudamericana de Fútbol también dan el visto bueno.

"De parte de la Conmebol no hay ningún inconveniente", confirmó a Infobae el presidente del ente que rige el fútbol sudamericano, Alejandro Domínguez. "Pero es algo que depende de los cuatro presidentes", añadió.

Así, solo faltaría que los presidentes del resto de los países se pongan de acuerdo.

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