En emotiva Eucaristía de Nochebuena en el templo Catedral de La Serena, el Pastor arquidiocesano reflexionó en torno a la crisis social que vive el país, junto con invitar a orar por las familias, los jóvenes, los migrantes y las personas que están sufriendo, corporal o espiritualmente.   

Gran cantidad de fieles, junto a sus familias, se dieron cita en el templo Catedral este martes 24 de diciembre para participar de la tradicional Eucaristía de Nochebuena, celebración que fue presidida por el Arzobispo René Rebolledo Salinas.

La celebración inició con la procesión de entrada, en la que laicos y laicas portaron cirios encendidos, representando la claridad de Cristo, luz verdadera, junto con la Palabra del Señor, de la cual se recibe el anuncio: “Hoy en la ciudad de David, ha nacido el Salvador, que es el Mesías, el Señor" (Lc 2, 11).

En su homilía, el Arzobispo destacó que “año tras año, los pasajes bíblicos nos sitúan en la profundidad de esta Noche Santa: El Hijo de Dios nace en el tiempo creado y trae para nosotros un mensaje de paz, amor, felicidad y esperanza”. Además, agregó que “es preciso acoger el amor que el Niño de Belén nos ofrece, también el don de la paz y la abundancia de bienes que porta con su Presencia entre nosotros”. Luego, en referencia a las circunstancias actuales que vivimos en nuestra Patria, indicó: “la Navidad de este año, sin duda, la vivimos en momentos cruciales para el presente y el porvenir de nuestra Nación. El Hijo de Dios nos ayude a todos a transitar por caminos de justicia, en paz y amor. Prosigamos adelante, en su nombre, sirviendo a todos especialmente a los más pobres y necesitados”.