En su mensaje, el Pastor manifestó cercanía con los padres en esta especial jornada, convocándolos a confiar en el Señor, sobre todo en los acontecimientos complejos que se atraviesan en la actualidad. 
 
El 21 de junio, como todos los domingos, la comunidad cristiana celebra el día del Señor con la santa Eucaristía, acción de gracias a Dios. Tendremos presente también, con especial afecto y gratitud, a nuestros queridos padres, en el Día del Padre. Por otra parte, a nivel eclesial celebramos el Día de la Infancia Misionera. Son las niñas, niños y adolescentes que se dedican especialmente a rezar, reflexionar y colaborar con la gran tarea misionera de la Iglesia. En nuestras parroquias nos dan un bello ejemplo de fervor misionero, en el modo en que realizan el apostolado a su alcance, especialmente entre sus pares. Que el Señor bendiga esta obra, pues ellos son motivo de esperanza en el presente y para el porvenir.  
 
Junto con felicitar a los padres en este día, les aseguro el recuerdo en la oración que presentaremos como comunidad ante el altar del Señor. Le pediremos que Él los siga fortaleciendo para cumplir la misión encomendada en relación a su familia y especialmente con los hijos. En nuestro tiempo es fundamental: cercanía, palabra oportuna, consejo y acompañamiento fiel, entre otros. La experiencia demuestra que estas actitudes son de relevancia determinante para los hijos. No tengan miedo, estimados papás -por respeto humano u otras consideraciones- soslayar la gran misión que el Señor les ha confiado en sus hijos. ¡Ellos son un gran don de Dios para ustedes! Ante Él -también en relación a la sociedad- tienen respecto de sus hijos un grato deber. 
 
La vida de los padres, como la de los hijos, están siempre en las manos amorosas de Dios. En esta confianza perseveren junto a ellos en el camino del bien. El Señor custodia a los padres, sobre todo en los acontecimientos complejos, dolorosos y difíciles de la vida. Procuren también ustedes custodiar a sus hijos en todo momento y circunstancias, pues el amor manifestado a ellos tiene su fuente en el amor de Dios por todos nosotros. 
 
San José, custodio del Hijo de Dios, Jesucristo nuestro Señor, es un gran modelo e intercesor, a quien confiamos su vida y vocación de padres.        
 
 
+René Rebolledo Salinas
Arzobispo de La Serena

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