• En vísperas de las Fiestas Patrias, se celebró santa Misa en el templo Catedral de La Serena, ocasión en que el Arzobispo invitó a laicos, consagrados y autoridades de la zona, a interceder por agricultores y ganaderos, como también el medio ambiente, inmigrantes y los jóvenes.

Con motivo de manifestar gratitud a Dios por las bendiciones brindadas al país y encomendarse a Él en vísperas de un nuevo aniversario patrio, se celebró al mediodía de este domingo 15 de septiembre la Eucaristía de Fiestas Patrias en el templo Catedral de La Serena. A la celebración, presidida por el Arzobispo René Rebolledo Salinas, en compañía de sacerdotes y diáconos pertenecientes a parroquias y comunidades de la Arquidiócesis, asistieron numerosos feligreses de las cuatro vicarías, como también autoridades civiles y militares de la zona.

En su homilía, el Arzobispo expresó que en la ocasión “nos alegramos de ofrecer la Eucaristía por nuestra Patria, agradeciendo a Dios, Uno y Trino, las innumerables bendiciones con que nos ha favorecido a lo largo de nuestra historia. De igual modo, con humildad, nos inclinamos para solicitar su bendición y seguir en su nombre, en nombre del Señor, la marcha de la vida, afrontando también los numerosos desafíos que hoy se nos presentan. ¡Chile es una gran familia! Por tanto, en mutua corresponsabilidad, estamos llamados a  esforzarnos por lograr juntos estos anhelos”.  

Además, en su mensaje el Pastor Arquidiocesano presentó su anhelo para el país: “deseamos para Chile que el Señor nos conceda la paz. Es, sin duda, uno de los dones más apreciados entre nosotros, la paz que buscamos, en medio de inquietudes y dificultades, y que sólo Él nos puede dar en plenitud. La paz que anhelamos para nuestra Patria es la que deseo a todos los aquí presentes y a sus familias”. 

Padre Bueno, ten compasión de quienes sufren a causa de la sequía

Entre los aspectos que abordó en su prédica, don René Rebolledo se preguntó e invitó a que los presenten se cuestionaran acerca de la capacidad de intercesión por los hermanos y hermanas que actualmente sufren en la sociedad, especialmente “por los agricultores y ganaderos que están sufriendo en gran medida  por la sequía que nos afecta gravemente. (…) Nadie puede permanecer indiferente ante este enorme problema. Nadie actúe con mezquindad, pensando en réditos políticos o en intereses particulares al afrontar esta emergencia. La crisis es verdadera, profunda y está causando gran dolor y preocupación. Es urgente la unión en torno a un proyecto común, pues son numerosas las familias que hoy padecen a causa de la sequía. Confiemos también en el Señor: Padre Bueno, Tú nos has dado cuanto existe, ten compasión de tus hijos que están sufriendo a causa de la sequía. No los abandones. ¡Son tus hijos, oh Padre!”

La Tierra: un legado a transmitir

Asimismo, abogó “por el cuidado del medio ambiente, otro gran desafío que hemos de afrontar. (…) El Papa nos invita, entre otros desafíos, a emprender acciones proféticas. Afirma el Santo Padre: los jóvenes están alzando la voz en todo el mundo, pidiendo decisiones valientes. Están decepcionados por tantas promesas incumplidas, por compromisos asumidos y descuidados por intereses y conveniencias partidistas. Los jóvenes nos recuerdan que la Tierra nos es un bien para estropear, sino un legado que transmitir”.

La Patria la conformamos todos

Por otra parte, manifestó su preocupación “por los inmigrantes que han llegado a nuestra Patria, un gran número de ellos a nuestra región de Coquimbo, en búsqueda de un presente y un porvenir promisorio para ellos y sus familias. En un día como hoy, experimentamos que la Patria la conformamos todos, chilenas y chilenos, también las hermanas y hermanos inmigrantes que han hecho de nuestro país su segunda Patria. Los acogemos como haría Cristo, sintiéndolos parte de nuestras familias y comunidades, como de la entera sociedad. Procuremos brindarles cuánto hay de noble y bueno entre nosotros, acogiendo también el don que ellos portan consigo de la riqueza de sus culturas”.

¿Cómo transmitir a los jóvenes una luz de esperanza?

Finalmente, convocó a velar “por los jóvenes que no pueden ver cumplidos sus anhelos. Cuánto sufren las familias al constatar que sus hijos, por razón de sus recursos limitados, no pueden acceder a una formación más completa que los habilite y capacite para desarrollarse en la sociedad. Nunca habremos hecho lo suficiente por formar lo mejor posible a los jóvenes, tanto para el presente como para el futuro. Lamentablemente, son numerosos los que han sucumbido al consumo de drogas y otras sustancias que tanto daño les provocan. ¿Cómo transmitir a los jóvenes una luz de esperanza? Sin duda, para abordar los diferentes problemas que afectan a la juventud se requiere la corresponsabilidad de todos, comenzando por ellos mismos. Los adultos estamos llamados a escucharlos y ayudarlos con oportunidades para que su vida tenga un sentido. Todos nosotros, especialmente los organismos del Estado, estamos llamados a facilitar lo que esté al alcance para asegurar a los jóvenes una formación integral, brindándoles una  real posibilidad en la vida”.