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  • En el Día Internacional de la Mujer, Mons. René Rebolledo manifestó especial recuerdo en la oración por quienes sufren en sus hogares o en centros de salud y penitenciarios, así como también a las que lloran a un ser querido y a las que están en búsqueda de un trabajo digno y estable.    

 Este viernes 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Por ello es que el Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas, quiso entregar su saludo y bendición en esta especial jornada. “Con sentimientos de alegría y gratitud les presento mis cordiales saludos y felicitaciones para este día. Que sea una bella jornada, también plena de bendiciones, vivida con sus seres queridos”.

En la ocasión, Mons. Rebolledo destacó: “hoy rezaremos especialmente por las mujeres que están sufriendo en sus hogares o en centros de salud y penitenciarios. Recordaremos también a las que lloran a un ser querido y a las que están en búsqueda de un trabajo digno y estable”.

Asimismo, el Arzobispo expresó que “en la presencia del Señor renovaremos nuestro compromiso de respeto, cordialidad, cercanía y apoyo para su vida y vocación. Con agradecimiento por el bien recibido de ustedes, nos disponemos nuevamente a recorrer juntos el camino de la vida en mutua estima y corresponsabilidad afrontando las misiones y tareas, como también los desafíos del presente”.

Además, el Pastor manifestó que “es nuestro anhelo que prosigan adelante confiadas en el amor de Dios, siempre estamos en sus manos, en la compañía de Jesucristo nuestro hermano y con la fortaleza del Espíritu Santo”.

Mons. Rebolledo culminó su saludo señalando que “las encomendaremos a la santísima Virgen, Nuestra Señora del Rosario de Andacollo. Ella es su Madre. Ella es nuestra Madre. Nosotros somos su pueblo y somos parte de su historia”.

• La semana de ejercicios espirituales tuvo como predicador al P. Jaime Castellón, ex Rector del Pontificio Colegio Pío Latino Americano de Roma.   
 
Entre los días 24 de febrero y 1 de marzo, los sacerdotes diocesanos que pertenecen a la Arquidiócesis de La Serena participaron del Retiro Anual, actividad que tradicionalmente se realiza al comienzo del año pastoral. 
 
El programa realizado en dependencias del Seminario Pontificio Mayor “San Rafael”, tuvo como predicador al P. Jaime Castellón, quien expuso, entre otros aspectos, temas referidos a la realidad actual de la Iglesia. “Los sacerdotes manifestaron expresamente que llegaban con buena disposición a hacer el retiro y así se pudo apreciar. Hubo seriedad por parte de ellos para vivir la experiencia. Creo que fue un buen tiempo de encuentro con el Señor. Como siempre, el retiro dejó abierto el desafío de renovar el encuentro con Él en la vida de cada día y en lo personal que cada uno debe atender”, sostuvo el predicador.
 
En tanto, el P. Cristián Sánchez, secretario del clero y encargado de organizar la actividad, tuvo palabras en relación al aporte para el servicio pastoral en las diversas comunidades de la arquidiócesis: “estos días han sido un regalo del Señor, nos permitieron encontrarnos con su presencia, ser testigos de su infinito amor y revitalizar nuestro compromiso fraterno para seguir el camino que ÉL nos revela, así como también para fraternizar entre hermanos, hacer una revisión de nuestro ministerio y sobre todo recibir lo que Señor quiera regalarnos en estas jornadas a través de las oraciones y reflexiones, particularmente de la celebración eucarística en común, las Laudes y Vísperas, como también la adoración al Santísimo Sacramento y el rezo del santo rosario”, puntualizó.
 
De igual manera, el sacerdote se refirió a los frutos que los presbíteros esperan obtener de estos días: “que el Señor nos conceda su fortaleza y sabiduría, nos permita volver a la fuente del infinito amor que ÉL nos tiene y nosotros demos testimonio de fe al Pueblo de Dios que peregrina por los valles de Elqui y Limarí”.     
 
El retiro finalizó con la celebración de la santa Eucaristía en el Santuario de Lo Vásquez, presidia por el Arzobispo René Rebolledo Salinas.
 
 

  • Con celebraciones eucarísticas bien participadas feligreses recibieron el tradicional signo de las ceniza.

Gran cantidad de familias, adultos mayores y migrantes llegaron hasta el templo Catedral este 6 de marzo a las 19:30 horas para participar de la celebración del Miércoles de Ceniza, iniciado de esta manera el Tiempo de Cuaresma.

La Eucaristía, en que los asistentes recibieron el tradicional signo de las ceniza, fue presidida por el Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas, en compañía de diáconos permanentes y acólitos.

En la ocasión, el Pastor presentó este especial tiempo de penitencia, manifestando que“la Cuaresma es el camino a la Pascua, celebración central de los misterios más grandes de nuestra fe, muy especialmente la gloriosa Resurrección de nuestro Señor. Son los cuarenta días previos a la víspera del Viernes Santo. Finaliza este tiempo antes de la Misa de la Última Cena. Evoca los cuarenta días de ayuno de nuestro Señor en el desierto, como también varios otros acontecimientos bíblicos, en especial los 40 años que el pueblo de Israel peregrinó para alcanzar la tierra prometida”.

De igual manera, Mons. Rebolledo convocó a recibir este tiempo cuaresmal como una nueva oportunidad para dar testimonio del amor a Jesús.  “Año tras año el Señor viene a nuestro encuentro y nos brinda un tiempo de gracia para renovarnos en nuestros compromisos bautismales y favorecer un espíritu de conversión interior que nos disponga a la gran celebración de la gloriosa Resurrección del Señor. Precisamos de este especial tiempo para ahondar en los misterios de la vida de nuestro Señor, volvernos a encontrar con Él y disponernos a seguir su camino que nos guiará a su Pascua. ¡Él nos asocia a su Pascua! “.

Campaña Cuaresma de Fraternidad

Señalar, además, que en este díase inicia la campaña Cuaresma de Fraternidad 2019, iniciativa solidaria que lleva por lema “Tu aporte y el nuestro, esperanza de todos” y que irá en directa ayuda a los migrantes.

En este sentido, Patricio Alegre, Director Arquidiocesano de la Pastoral Social Caritas, invitó a la comunidad a colaborar con esta campaña. “Los convoco a que podamos ser solidarios en este tiempo litúrgico centrado en la oración, el ayuno y la caridad. La campaña Cuaresma de Fraternidad irá en ayuda de nuestros hermanos migrantes durante este año, el próximo y el subsiguiente. Quienes han llegado a nuestro país buscando esperanza nos necesitan. Esta es una hermosa manera de tenderles la mano”.

Los aportes se pueden realizar en todas las parroquias y comunidades de la Arquidiócesis. Se dispone de todo el material para ello. Esta iniciativa es una hermosa oportunidad de colaborar y ayudar a quienes han dejado su tierra natal buscando una mejor vida para ellos y sus familias.

Durante tres días, los integrantes de la pastoral juvenil de la comunidad céntrica de la capital del Limarí, profundizaron sobre este tiempo penitencial, el encuentro con Cristo y su presencia viva en medio de todos.

Bajo el lema “Fortalezcan vuestros corazones”, numerosos integrantes de la Pastoral Juvenil de la parroquia San Vicente Ferrer de Ovalle vivieron durante tres días, viernes 22, sábado 23 y domingo 24 de febrero, un retiro en torno a la Cuaresma, tiempo penitencial que la Iglesia comenzará a vivir el próximo 6 de marzo con el tradicional Miércoles de Ceniza.

El encuentro, realizado en la parroquia “San Francisco de Asís” de Recoleta, tuvo por objetivo encontrarse con Cristo, sentir su presencia vive en medio de todos y dar testimonio de la fe por parte de los jóvenes. Johanka Véliz, coordinadora parroquial de la pastoral juvenil, manifestó que “este tiempo fue una instancia maravillosa de revisión personal. La Cuaresma nos invita a la conversión, a la oración, el ayuno y al sacrificio, así como también a reflexionar sobre nuestro Señor, lo cerca que lo tenemos sin darnos cuenta y de cómo podemos llegar a Él. Esta jornada nos ayuda a reconocer a Cristo en el hermano que sufre, el necesitado o en el rostro de nuestros familiares o amigos. Jesús fortaleció nuestros corazones como jóvenes”, enfatizó.  

En tanto, Nicolás Galleguillos, participante del retiro, expresó su parecer frente a la actividad. “Para vivir la Cuaresma necesitamos prepararnos. Este es el tiempo que el Señor nos regala para reivindicarnos, perdonar y reflexionar sobre el amor que nos tiene. Dejemos que Dios actúe en nosotros para que ÉL haga su voluntad”.

• Con esperanza y alegría, los seminaristas comenzaron un nuevo período en su proceso vocacional.  
En la capilla del Seminario Mayor “Santo Cura de Ars” tuvo lugar el domingo 3 de marzo la celebración de la Eucaristía con que la comunidad de la casa formadora de los futuros sacerdotes de la Arquidiócesis iniciaron el año formativo 2019, celebración presidida por el Arzobispo René Rebolledo, en compañía del Rector del Seminario,  P. Dikson Yañez y el Vicerrector, P. Juan Rivera, santa Misa en que participaron los seminaristas que acogieron el llamado del Señor para continuar con su proceso formativo y convertirse, Dios mediante, en sacerdotes que servirán en parroquias y comunidades. 
 
En la ocasión, el Rector del Seminario manifestó: “Que existan jóvenes a acoger el llamado del Señor en estos tiempos de crisis es un verdadero regalo que Él no hace. Esto permite ser testigos de la acción directa de Jesucristo en el corazón de su pueblo. Él reafirma y confirma que la Iglesia es más que nuestras debilidades y nos invita a admirar su obra incluso en medio de las dificultades. Por ello debemos afrontar el desafío de formar pastores que vayan en la línea de los nuevos tiempos“. 
 
Por su parte, Luis Miranda, coordinador de los seminaristas, también tuvo palabras al iniciar un nuevo año de formación pastoral. “La familia del seminario va creciendo aún en tiempos de dificultades. Para nosotros es una alegría inmensa recibir a las nuevas vocaciones, que al día de hoy, son una verdadera esperanza para la Iglesia. Esperamos que el Señor nos ilumine, guíe y siga mostrando el camino para ser testimonios de fe y dignos servidores de su Palabra”. 
 
Destacar que se le dio la bienvenida a un nuevo seminarista que comenzó su proceso vocacional ingresando al propedéutico. Se trata de Julián Castillo Valenzuela, proveniente de Sotaquí, quien agradeció al Señor por esta bendición. “Es una alegría para mí y mi familia. Espero ser fiel al llamado que el Señor me ha hecho y al compromiso con la Iglesia”.
 

  • Luego de 15 años sirviendo pastoralmente en Ovalle, el sacerdote deja el Limarí para afrontar un nuevo desafío en la ciudad de Viña del Mar. En su reemplazo asumió el P. Gerardo Soto, Vicerrector de Pastoral del colegio San Viator.

“Un largo período es difícil resumirlo en pocas palabras, pero sin duda que hay tres aspectos que marcaron mi estadía en esta parroquia. El sentido de comunidad eclesial, tanto a nivel diocesano como parroquial. El hecho de vivir intensamente cada uno de los tiempos litúrgicos y finalmente el trabajo desarrollado en la pastoral juvenil”, fueron las sentidas palabras del P. Raúl Marchant quién desde el año 2004 sirvió como párroco en la comunidad “El Divino Salvador” de Ovalle.

En Eucaristía presidida por el Arzobispo René Rebolledo Salinas celebrada este sábado 23 de febrero, fue despedido con gran emoción por los feligreses que agradecieron el gran servicio pastoral del P. Raúl.

Además, el sacerdote, quien pertenece a la congregación de los Clérigos de San Viator,  manifestó cual es el especial recuerdo que se lleva de la Arquidiócesis de La Serena. “Me llevo el cariño brindado por los integrantes de la parroquia y la Arquidiócesis. Agradecer la acogida pastoral tanto por Mons. Manuel Donoso y Mons. René Rebolledo, así como también por cada uno de los miembros del presbiterio, que a lo largo de los años nos fuimos conociendo, creando lazos fraternos que, Dios mediante, seguramente perdurarán para siempre.  Igualmente, no puedo dejar de mencionar los momentos vividos en las fiestas de Andacollo y Sotaquí. Me han marcado a fuego y los llevaré en lo más profundo de mi corazón”.

Finalmente, el religioso se refirió a cual es el legado que deja en Ovalle a su partida. “El haber ayudado a la construcción de una comunidad misionera, que peregrina y que se sienta parte de la Iglesia de Cristo me da mucha satisfacción. Las nueve comunidades, a lo largo de los años, fueron adquiriendo sentido de pertenencia y participación, haciéndose parte de las responsabilidades que cada uno tiene, cumplieron un rol fundamental los diáconos permanentes, ministros extraordinarios de la comunión y los numerosos agentes de pastoral que dan vida a la parroquia”.   

Nuevo párroco

En la ocasión, la comunidad ovallina dio la bienvenida igualmente a su nuevo párroco, el P. Gerardo Soto Toledo, quien sirve actualmente como Vicerrector de Pastoral del colegio San Viator. Al finalizar la santa Misa, tuvo palabras en referencia a los desafíos que comporta esta nueva misión pastoral que se le ha confiado. “Asumo este desafío con mucho entusiasmo e ilusión. La parroquia tiene 60 años, han pasado 13 párrocos y existe un hermoso testimonio de fe. Como todo pastor quiero seguir por el camino de anunciar el Evangelio de Jesús, centrada en Él y sobreponerse a estos tiempos de dificultad con una Iglesia unida, comprometida y alegre”, enfatizó.

Fieles agradecidos

Por su parte, los feligreses presentes en el templo parroquial vivieron momentos de mucha emoción. Una de ellas fue María Inés Ossandón, quien expresó su agradecimiento al P. Raúl. “Se nos va un gran sacerdote, carismático, que atrae a jóvenes y adultos, entregado en su servicio y con el don para llevar la Palabra de Dios”.


Del mismo modo, Marcia Pérez, comentó que el religioso “deja una parroquia muy bien organizada, con un buen trabajo pastoral y eso se extrañará. Ahora recibimos al P. Gerardo, que ya lo conocemos. Su compromiso con la Iglesia y la comunidad hará que sigamos por el camino de Jesucristo”.

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