Párroco de la Iglesia de Ntra. Señora del Perpetuo Socorro, Gustavo Valencia junto a dos colaboradores apoyaron personalmente a familias afectadas al interior de El Loa.
Más de dos mil kilómetros recorrió el Sacerdote Director de la Pastoral Social de la Diócesis de Santa María de Los Ángeles, Gustavo Valencia Aguilera para sumarse a las labores de ayuda que desde la Iglesia y Caritas se promovieron a favor de personas y familias afectadas por las intensas lluvias del Invierno Altiplánico en la Provincia El Loa.

En San Pedro de Atacama junto a dos colaboradores provenientes de la misma diócesis del Biobío se internaron en los lugares donde la ayuda fue escasa. Tomas de terrenos en que las improvisadas edificaciones apenas soportaron la crecida del Rio San Pedro y junto a vecinos e inmigrantes que prácticamente lo perdieron todo, según relató, el mismo sacerdote.

“Nosotros vimos que la lluvia y crecidas estaban bastante fuertes y cómo sucede en todos estos casos, son los pobres los que más sufren, porque algunas veces uno ve que se cae una casa, pero la persona tiene tres casas más, sin embargo el pobre tiene una rancha, pero no tiene nada más, entonces hay que ayudar”.

El Padre Gustavo, sabe de estas experiencias de desastres naturales, estuvo colaborando en las emergencias provocadas por el aluvión ocurrido en Copiapó de 2015, en el terremoto de Illapel del mismo año, como también en los incendios forestales que consumieron miles de hectáreas y cientos de viviendas el 2017, ocasión en que su misión fue ir directamente a trabajar donde estaban familias afectadas.

El Padre Gustavo Valencia comentó que para su traslado a Calama se contó el aporte de la Diócesis de Los Ángeles y su obispo Mons. Felipe Bacarreza quien incentivó a los sacerdotes a realizar una colecta en las parroquias para que se destinaran a esta emergencia. Dineros que fueron utilizados para comprar alimentos que se repartieron a las familias damnificadas, casi dos millones de pesos y otro aporte de 3 millones de pesos que se entregaron directamente a Caritas Calama.

“Hubo que internarse en lugares por donde pasó el rio y allí nos encontramos con los dueños de casa sacando la tierra y arena que ingresó a sus viviendas (…) gracias a Dios no hubo pérdidas humanas, pero sí de recuerdos, como las fotografías de familia, no quedó nada. Hay un señor que es de Colombia que perdió todos sus documentos, el trabajaba como taxista y ahora no puede trabajar”, comentó el sacerdote.

A la consulta respecto de estas experiencias a favor de las personas afectadas por desastres naturales y emergencias que siempre ocurren en el país, el Padre Gustavo reseñó, “Lo que nos llena el alma, lo lindo para nosotros es haber entregado ayuda a quien realmente lo necesita”.

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