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En su lugar el Papa nombró administrador apostólico “sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis” de la arquidiócesis a Mons. Celestino Aos Braco, hasta ahora obispos de Copiapó. Ayer, la Octava Sala de la Corte de Apelaciones rechazó la solicitud de sobreseimiento del cardenal Ricardo Ezzati, quien es investigado por encubrimiento de abusos sexuales, su defensa aseguró que se contactarán con el Ministerio Público para agendar su declaración y se cumpla con todas las diligencias que se consideran pendientes.

El Papa aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, que presentó el cardenal Ricardo Ezzati Andrello, en su lugar el Papa nombró administrador apostólico “sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis” de la arquidiócesis a Mons. Celestino Aos Braco, hasta ahora obispos de Copiapó. El purpurado había cumplido en enero 77 años.


Rechazada solicitud de sobreseimiento

Ayer, la Octava Sala de la Corte de Apelaciones rechazara la solicitud de sobreseimiento del cardenal Ricardo Ezzati, quien es investigado por encubrimiento de abusos sexuales, su defensa aseguró que se contactarán con el Ministerio Público para agendar su declaración y se cumpla con todas las diligencias que se consideran pendientes, como hombre de derecho que es, afirmó el abogado Hugo Rivera.
Ezzati: mi conciencia está muy tranquila

En ocasión de la apertura, en la mañana de este sábado 23 de marzo, del Año Pastoral de la Iglesia de Santiago, donde se presentan los lineamientos pastorales 2019-2020, hablando sobre su renuncia el cardenal Ezzatti reiteró tener su conciencia "muy tranquila y muy serena". En alusión a las nuevas noticias de abusos que se verificaron en el pasado, expresó: "Hemos rechazado y rechazamos los crímenes cometidos. Les puedo decir con la frente muy en alto lo que les prometí al iniciar mi servicio episcopal en Santiago, después de que había explotado el caso Karadima. Dije en esa oportunidad que ustedes podían confiar que su obispo habría mantenido no solamente la frente en alto frente a esto, sino que les aseguraba que todo, todo, toda denuncia habría sido diligentemente investigada. Hoy día, al terminar mi servicio episcopal les puedo decir la misma cosa. Con la conciencia muy tranquila y muy serena les puedo decir que he sido fiel a esa promesa más allá de las fragilidades, de la lucidez y de la conciencia que a veces tiene que ser muy iluminada, para tomar las decisiones más oportunas".


Una Iglesia humillada

"Somos parte de una Iglesia humillada y abatida, - dijo también el purpurado - que suplica a Su señor con una antigua oración: 'perdona Señor, perdona a tu pueblo, no te quedes enojado para siempre con nosotros'. Y que hace suya también la plegaria bíblica que suplica: 'concede Señor, Paz a nuestros días, porque no hay nadie que batalle por nosotros sino sólo tú, Dios nuestro'. La conciencia y el dolor de los pecados y de los crímenes cometidos de parte de miembros de la comunidad eclesial, en especial de consagrados, nos avergüenza, y nos solicita pedir humilde perdón una y mil veces, y nos estimula a buscar caminos de reparación, de conversión y de prevención". El cardenal citó sucesivamente un mensaje del Papa, recibido por mail el 19 de marzo pasado, en respuesta a un saludo suyo en ocasión del sexto aniversario de pontificado. Francisco - dijo el cardenal - le expresó su cercanía en este tiempo de sufrimiento.

Sucesivamente el purpurado agradeció al Pontífice por haber aceptado su renuncia que llega pasados los 77 años de edad, de los 75 previstos para la misma.
Nunca cubierto u obstaculizado la justicia

En una declaración realizada en julio pasado, el cardenal reiteró su correcto comportamiento. "Reitero mi compromiso y el de la Iglesia de Santiago por las víctimas, por la búsqueda de la verdad y por el respeto a la justicia civil. Estoy seguro de que nunca he ocultado u obstruido la justicia y como ciudadano cumpliré con mi deber de proporcionar toda la información que ayude a aclarar los hechos ".

Ezzati, de origen italiana fue nombrado obispo por Juan Pablo II en 1996, Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Santiago de Chile en el 2010 y el Papa Francisco lo creó cardenal en el 2014.


Biografía de Mons. Celestino Aós Braco

Nació en Artaiz, arquidiócesis de Pamplona, España en 1945. Fue ordenado sacerdote en Pamplona el 30 de marzo de 1968, como sacerdote desarrolló su actividad en España y en Chile como docente, vicario parroquial, párroco y superior de la comunidad. Fue ecónomo provincial de los capuchinos en Chile, promotor de Justicia del Tribunal eclesiástico de Valparaíso, juez del Tribunal de la Arquidiócesis de Concepción y tesorero de la asociación chilena de derecho canónico. Fue nombrado obispo de Copiapó el 25 de julio del 2014 y recibió la ordenación episcopal el 18 de octubre sucesivo.

El reino de Dios no se establece en el mundo “por la violencia”, sino que “crece y se propaga con paciencia y mansedumbre”, como el grano de mostaza que, a pesar de tener una apariencia humilde, lleva dentro una fuerza capaz de transformar los corazones y el mundo.
“Jesús anuncia una gracia maravillosa: Dios, el Padre, nos ama, está cerca nuestro y nos enseña a ir por el camino de la santidad”. Fue la certeza que el Papa puso a la atención de los fieles, en su catequesis sobre el Padrenuestro, en el miércoles 6 de marzo. El Santo Padre centró su reflexión en la segunda invocación con la que nos dirigimos a Dios cuando rezamos como Jesús nos lo enseñó: «Venga a nosotros tu Reino».

Jesús no empuja a la conversión sembrando el miedo
Francisco recordó que Jesús comenzó su predicación en Galilea proclamando: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en el Evangelio»; y explicó que con estas palabras Jesús, “no quiere empujar a la gente a convertirse sembrando el miedo del juicio inminente de Dios o el sentimiento de culpa por el mal cometido”, sino al contrario, “trae la Buena Noticia de la salvación”:

Jesús ya desde el comienzo de su misión anunciaba la llegada del Reino, y animaba a la gente a convertirse para acoger en sus vidas la Buena Noticia de la salvación. Cuando en un mundo tan marcado por el pecado y el sufrimiento rezamos con la expresión “venga a nosotros tu Reino”, le pedimos a Dios que no se aleje de nosotros, que lo necesitamos.

En un mundo signado por el pecado, invocar al Padre
Subrayando la necesidad que tenemos de Dios, el Papa reflexionó sobre los hechos que prueban que la victoria de Cristo aún no se ha realizado plenamente, en un mundo que está “marcado por el pecado”. Un mundo, “de guerras y de tantas formas de explotación”, como por ejemplo “la trata de niños”, dijo. Por ello, remarcó la importancia de esta segunda invocación, porque “muchos hombres y mujeres viven todavía con el corazón cerrado”:

Es especialmente en estas situaciones que la segunda invocación del Padre Nuestro emerge en los labios del cristiano: Venga a nosotros tu reino. Es como decir: te necesitamos, Jesús; necesitamos que en todas partes y para siempre tú seas Señor entre nosotros!

El reino de Dios se propaga con paciencia y mansedumbre

El Maestro, que transmitió su victoria con el lenguaje de las parábolas, expresó “que el Reino de Dios es similar a un campo donde el buen trigo y la cizaña crecen juntos”. Y en este sentido, el “peor error" sería, según Francisco, “querer intervenir inmediatamente erradicando del mundo lo que nos parece ser la cizaña”. Esto porque “no es por la violencia que el Reino se establece en el mundo”, sino que “su estilo de propagación es la mansedumbre”:

En sus parábolas, Jesús enseñó que el Reino de Dios crece y se propaga con paciencia y mansedumbre. Que a pesar de tener una apariencia humilde, como un grano de mostaza o un poco de levadura, lleva dentro una fuerza capaz de transformar los corazones y el mundo. Estas parábolas manifiestan también el misterio de Cristo, de su muerte y resurrección. Él es como el grano de trigo que cae en tierra y muere para dar mucho fruto. Así, cuando decimos en el Padre nuestro «venga a nosotros tu Reino», nuestro corazón se llena de luz con la esperanza de Cristo que viene a nuestro encuentro.

Sembrar la Palabra de Dios en medio de pecados y fracasos
Por todo ello, concluyendo la catequesis el Romano Pontífice exhortó a sembrar estas palabras en medio “de nuestros pecados y fracasos”, a regalárselas a las personas “que han sido derrotadas y doblegadas por la vida, a las que han probado más el odio que el amor, a las que han vivido días inútiles sin entender nunca por qué”.

“Donémosla – animó - a los que han luchado por la justicia, a todos los mártires de la historia, a los que han llegado a la conclusión de que han luchado por nada y que el mal domina en este mundo. Sentiremos responder entonces la oración del "Padre Nuestro". Repetirá por enésima vez esas palabras de esperanza, las mismas que el Espíritu ha sellado en todas las Sagradas Escrituras: " ¡Sí, vengo pronto! Amén. Ven, Señor Jesús. Que la gracia del Señor Jesús sea con todos". (Ap 22,20).

Encuentro Mundial de Transportistas y Empresarios
En sus saludos a los peregrinos de lengua española, el Santo Padre se dirigió en particular a los participantes en el “Encuentro Mundial de Transportistas y Empresarios, sobre Cambio climático, Tráfico humano, Tecnología y Transporte”, organizado por la Academia Pontificia de las Ciencias sociales, y auguró “que el estudio de Laudato si’ los ayude a dar pasos significativos de justicia y solidaridad”.

A todos expresó su deseo de un feliz comienzo del tiempo de Cuaresma, que es “tiempo de conversión y de misericordia”: que la oración, - concluyó - la limosna y el ayuno nos ayuden a renovar nuestra vida cristiana, participando en la Pascua del Señor.

«Hágase tu voluntad», la tercera invocación del Padre Nuestro, tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 20 de marzo de 2019.
“Queridos hermanos: continuamos con la catequesis sobre el Padrenuestro, y lo hacemos reflexionando sobre la tercera invocación: «Hágase tu voluntad» que se une a las dos primeras de este tríptico: «sea santificado tu nombre» «venga tu Reino»”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del tercer miércoles de marzo de 2019, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a la oración del Padre Nuestro.
Dios siempre toma la iniciativa para salvarnos

En su catequesis, el Santo Padre recordó que, es siempre Dios quien toma la iniciativa para salvarnos, y nosotros lo buscamos en la oración, y descubrimos que Él ya nos estaba esperando, la perspectiva de Dios es diferente a la del hombre. “Todo el Evangelio refleja esta inversión de perspectiva. El pecador Zaqueo sube a un árbol porque quiere ver a Jesús, pero no sabe que, mucho antes, Dios se había puesto en camino en su búsqueda. Cuando Jesús llega, le dice: ‘Zaqueo, baja inmediatamente, porque hoy tengo que quedarme en tu casa’. Y al final declara: ‘El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido’. Esta es la voluntad de Dios, aquella que nosotros pedimos que se haga. ¿Cuál es la voluntad de Dios encarnada en Jesús? Buscar y salvar lo que estaba perdido. Y nosotros, en la oración, pedimos que la búsqueda de Dios sea exitosa, que su plan universal de salvación se cumpla”.

La fiel y paciente voluntad divina

En este sentido, el Papa Francisco señala que, Dios no es ambiguo, no se esconde tras los enigmas, no ha planificado el futuro del mundo de manera indescifrable. “Si no entendemos esto – precisa el Pontífice – corremos el riesgo de no entender el significado de la tercera expresión del Padre Nuestro. De hecho, la Biblia está llena de expresiones que nos narran de la voluntad positiva de Dios hacia el mundo. En el Catecismo de la Iglesia Católica encontramos una colección de citas que dan testimonio de esta fiel y paciente voluntad divina (cf. nn. 2821-2827). Y San Pablo, en su primera carta a Timoteo, escribe: ‘Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad’. Esta, sin duda, es la voluntad de Dios: la salvación del hombre, de cada uno de nosotros. Dios con su amor toca la puerta de nuestro corazón”.
El Padre Nuestro, una oración valiente

Por eso, el Santo Padre dice que cuando oramos diciendo “hágase tu voluntad”, no estamos invitados a inclinar nuestras cabezas servilmente, como si fuéramos esclavos. No, Dios nos quiere libres, es su Amor el que nos libera. El Padre Nuestro, de hecho, es la oración de los hijos, que conocen el corazón de su padre y están seguros de su designio de amor. Ay de nosotros sí, al decir estas palabras, levantamos los hombros como signo de rendición ante un destino que nos repugna y que no podemos cambiar. Al contrario, es una oración llena de ardiente confianza en Dios que quiere para nosotros el bien, la vida, la salvación. Es una oración valiente, incluso combativa, porque en el mundo hay muchas, demasiadas realidades que no están de acuerdo con el plan de Dios.

“Aquí, Padre, hay guerra, prevaricación, explotación; pero sabemos que Tú quieres nuestro bien, así que te rogamos: ¡hágase tu voluntad! Señor, subvierte los planes del mundo, convierte las espadas en arados y las lanzas en guadañas; ¡que nadie practique más el arte de la guerra!”

El Padre Nuestro, una oración que transforma el mundo

El Papa Francisco también dijo que, el Padre Nuestro es una oración que enciende en nosotros el mismo amor de Jesús por la voluntad del Padre, una llama que nos impulsa a transformar el mundo con el amor. “El cristiano – precisa el Papa – no cree en un ‘destino’ ineludible. No hay nada aleatorio en la fe de los cristianos, sino una salvación que espera manifestarse en la vida de cada hombre y mujer y realizarse en la eternidad. Si oramos es porque creemos que Dios puede y quiere transformar la realidad superando el mal con el bien. A este Dios tiene sentido obedecer y abandonarse incluso en la hora de la prueba más dura”.
Orar es abandonarse con confianza

Finalmente, el Santo Padre explicó que también Jesús experimentó la angustia y oró en el Getsemaní con confianza y abandono. “Jesús es aplastado por el mal del mundo, pero se abandona confiadamente al océano del amor de la voluntad del Padre. Incluso los mártires, en su prueba, no buscaron la muerte sino la resurrección. Dios, por amor – explica el Pontífice – puede llevarnos a caminar por caminos difíciles, a experimentar heridas y espinas dolorosas, pero nunca nos abandonará. Para un creyente esto, más que una esperanza, es una certeza”.

“Jesús dice: ¿No hará Dios justicia a sus elegidos, que le gritan día y noche? ¿Les hará esperar mucho tiempo? Les digo que les hará justicia pronto”.

¡Que a nadie falte el pan cotidiano!
Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó a los peregrinos de lengua española venidos de España y América Latina, en modo particular a la Fundación Manos Unidas de España que, desde el compromiso cristiano en su campaña contra el hambre, busca cumplir la voluntad de Dios para que a nadie falte el pan cotidiano ni lo necesario en sus vidas. “Pidamos al Señor que nuestro testimonio y nuestra oración – invocó el Pontífice – sean el revulsivo para que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad y se salven. Dios los Bendiga”.

No dejarte vencer por tus pasiones, no esperar convertir tu corazón a Dios. El Santo Padre invitó – en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta – a hacer cada día un examen de conciencia, un breve balance de las acciones que se llevan a cabo porque “ninguno de nosotros está seguro acerca de cómo terminará su vida”

Detenerse, tomar conciencia de los propios fracasos, saber que el fin puede llegar en cualquier momento y no vivir repitiendo que la compasión de Dios es infinita: una justificación para hacer lo que uno quiere. El Papa Francisco, en su homilía en la Misa de la mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, retomó “los consejos” contenidos en el Libro del Eclesiástico, exhortando a cambiar el corazón y convertirse al Señor.
Domina las pasiones

Francisco puso de manifiesto que “la sabiduría es cosa de todos los días”, que nace de la reflexión sobre la vida y del hecho de detenerse a pensar cómo se ha vivido. Proviene del escuchar sugerencias, como las del Eclesiástico, que se asemejan a las indicaciones “de un padre a un hijo, de un abuelo a un nieto”.

No sigas tu instinto, tu fuerza, complaciendo las pasiones de tu corazón. Todos tenemos pasiones. Pero ten cuidado, domina las pasiones. Tómalas en tus manos. Las pasiones no son malas, son, digamos, la “sangre” para llevar a cabo muchas cosas buenas, pero si no eres capaz de dominar tus pasiones, ellas te dominarán a ti. Detente, detente.
No pospongas tu conversión

Aludiendo a la relatividad de la vida, el Papa citó el versículo de un Salmo que dice: “Ayer pasé – dijo Francisco – y vi a un hombre; hoy volví y ya no estaba”. No somos eternos – subrayó el Pontífice – no podemos pensar en hacer lo que queremos, confiando en la infinita misericordia de Dios.

No seas tan imprudente, tan atrevido como para creer que te saldrás con la tuya. “Ah, me he salido con la mía hasta ahora, me saldré con la mía...”. No. Te saliste con la tuya, sí, pero ahora no lo sabes... No digas: “La compasión de Dios es grande, me perdonará mis muchos pecados”, y así yo sigo haciendo lo que quiero. No digas eso. Y el consejo final de este padre, de este “abuelo”: “No esperes a convertirte al Señor”, no esperes a convertirte, a cambiar tu vida, a perfeccionar tu vida, a quitarte esa hierba mala, todos la tenemos, a quitarla... “No esperes a convertirte al Señor y no la pospongas día tras día porque la ira del Señor estallará de repente”.
5 minutos para cambiar el corazón

“No esperar para convertirse”: es la invitación del Papa con la que exhorta a no retrasar el cambio de la propia vida, a tocar con la mano los propios fracasos y decepciones que cada uno tiene, y a no tener miedo, sino a ser más capaces de dominar lo que nos apasiona.

Hagamos cada día este pequeño examen de conciencia para convertirnos al Señor: “Mañana intentaré que esto no vuelva a suceder”. Sucederá, tal vez, un poco menos, pero has logrado gobernarte a ti mismo y no a ser gobernado por tus pasiones, por las muchas cosas que suceden, porque ninguno de nosotros está seguro acerca de cómo terminará la propia vida y cuándo terminará. Estos cinco minutos al final del día nos ayudarán, nos ayudarán mucho a pensar y a no posponer el cambio del corazón y la conversión al Señor. Que el Señor nos enseñe con su sabiduría a seguir por este camino.

La llamada del Señor, “no es una intromisión de Dios en nuestra libertad; no es una ‘jaula’ sino “la iniciativa amorosa con la que Dios viene a nuestro encuentro”: afirma el Papa en el Mensaje con ocasión de la 56ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

“La valentía de arriesgar por la promesa de Dios” es el título del Mensaje del Papa hecho público hoy para la 56ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que este año se celebra el domingo 12 de mayo.

En el Mensaje, con fecha 31 de enero, Memoria de San Juan Bosco, Francisco retoma como punto de reflexión lo que compartió con los jóvenes en Panamá en la 34ª Jornada Mundial de la Juventud en el país centroamericano, precisando que este evento junto a la “fructífera experiencia del Sínodo dedicado a los jóvenes” del mes de octubre, ayudaron a “que la Iglesia prestase más atención a la voz del Espíritu y también a la vida de los jóvenes, a sus interrogantes, al cansancio que los sobrecarga y a las esperanzas que albergan”.

Promesa y riesgo
La reflexión del Papa en esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones se centra en “cómo la llamada del Señor nos hace portadores de una promesa y, al mismo tiempo, nos pide la valentía de arriesgarnos con él y por él”. Y para ello el obispo de Roma se basa en “la escena evangélica de la llamada de los primeros discípulos en el lago de Galilea” (Mc 1,16-20), que relata la experiencia de dos parejas de hermanos pescadores, Simón y Andrés junto a Santiago y Juan: “En ciertos días, la pesca abundante recompensaba el duro esfuerzo, pero otras veces, el trabajo de toda una noche no era suficiente para llenar las redes y regresaban a la orilla cansados y decepcionados” afirma el Papa, señalando que “Estas son las situaciones ordinarias de la vida”, en las que cada persona “se esfuerza en actividades que confía en que sean fructíferas, avanza en el “mar” de muchas posibilidades en busca de la ruta adecuada que pueda satisfacer su sed de felicidad. A veces se obtiene una buena pesca, otras veces, en cambio, hay que armarse de valor para pilotar una barca golpeada por las olas, o hay que lidiar con la frustración de verse con las redes vacías”.
Jesús rompe la parálisis de la normalidad

Como en cada llamada - continúa el Papa – también en este caso se produce un encuentro” y “aquel día Jesús fue al encuentro de aquellos pescadores, rompiendo la «parálisis de la normalidad» y “les hizo una promesa: Os haré pescadores de hombres”
Parte de un gran proyecto

El Santo Padre explica entonces que la llamada del Señor, “no es una intromisión de Dios en nuestra libertad; no es una ‘jaula’ sino que al contrario, “es la iniciativa amorosa con la que Dios viene a nuestro encuentro” para invitarnos a ser parte de “gran proyecto”, “mostrándonos en el horizonte un mar más amplio y una pesca sobreabundante”. Porque – agrega – “el deseo de Dios es que nuestra vida no acabe siendo prisionera de lo obvio, que no se vea arrastrada por la inercia de los hábitos diarios”. Porque “cada uno de nosotros está llamado de diferentes maneras a algo grande”, y “que la vida no debe quedar atrapada en las redes de lo absurdo y de lo que anestesia el corazón”.

“ La vocación es una invitación a no quedarnos en la orilla con las redes en la mano, sino a seguir a Jesús por el camino que ha pensado para nosotros, para nuestra felicidad y para el bien de los que nos rodean. ”

Correr el riesgo
Necesario para abrazar esta promesa es “el valor de arriesgarse y decidir” e implicarnos “con todo nuestro ser y correr el riesgo de enfrentarnos a un desafío desconocido” – agrega el Santo Padre porque “cuando estamos ante el vasto mar de la vocación, no podemos quedarnos a reparar nuestras redes, en la barca que nos da seguridad, sino que debemos fiarnos de la promesa del Señor”.

“Me refiero sobre todo a la llamada a la vida cristiana –explica Francisco - que todos recibimos con el bautismo y que nos recuerda que nuestra vida no es fruto del azar, sino el don de ser hijos amados por el Señor, reunidos en la gran familia de la Iglesia. “La Iglesia es nuestra madre” – afirma – y “debemos amarla” aun “cuando descubramos en su rostro las arrugas de la fragilidad y del pecado”, y “contribuir a que sea siempre más hermosa y luminosa, para que pueda ser en el mundo testigo del amor de Dios”.

Las elecciones de la vida cristiana: vocaciones
El Papa explica a continuación que la vida cristiana se expresa en elecciones “que dan una dirección precisa a nuestra navegación”, y “contribuyen al crecimiento del Reino de Dios en la sociedad”. “Me refiero a la decisión de casarse en Cristo y formar una familia, así como a otras vocaciones vinculadas al mundo del trabajo y de las profesiones, al compromiso en el campo de la caridad y de la solidaridad, a las responsabilidades sociales y políticas”. Todas “vocaciones que nos hacen portadores de una promesa de bien, de amor y de justicia no solo para nosotros, sino también para los ambientes sociales y culturales en los que vivimos”, explica.


Vida consagrada: No caer en el cansancio de la esperanza

Y alguno, en el encuentro con el Señor, “puede sentir la fascinación de la llamada a la vida consagrada o al sacerdocio ordenado” continúa el Pontífice. Esta llamada a convertirse pescador de hombres” es “un descubrimiento que entusiasma y al mismo tiempo asusta” dice el Papa señalando al mismo tiempo que “muchas resistencias interiores pueden obstaculizar una decisión semejante, así como en ciertos ambientes muy secularizados, en los que parece que ya no hay espacio para Dios y para el Evangelio, se puede caer en el desaliento y en el “cansancio de la esperanza”
Jóvenes no se dejen contagiar por el miedo

Franciscos dirige en particular a los jóvenes exhortándolos a no ser “sordos ante la llamada del Señor”, a confiarse en él. “No se dejen contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone”.
Iglesia ofrezca a los jóvenes escucha y discernimiento

El Papa también escribe que no siempre es fácil discernir la propia vocación y orientar la vida de la manera correcta. Por este motivo, es necesario un compromiso renovado por parte de toda la Iglesia – sacerdotes, religiosos, animadores pastorales, educadores – para que se les ofrezcan, especialmente a los jóvenes, posibilidades de escucha y de discernimiento. De ahí la necesidad de una pastoral juvenil y vocacional – añade – que ayude al descubrimiento del plan de Dios, especialmente a través de la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la adoración eucarística y el acompañamiento espiritual.
Mirar a María

Finalmente, como se ha hablado varias veces durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, el Pontífice invita nuevamente a “mirar a María” porque también para ella “la vocación fue al mismo tiempo una promesa y un riesgo”. “Su misión no fue fácil, sin embargo no permitió que el miedo se apoderara de ella. Y su sí “fue el ‘sí’ de quien quiere comprometerse y el que quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa”.

Y a ellos, a los jóvenes pregunta: ¿Se sienten portadores de una promesa? Pregunta el Papa a los jóvenes. María, ejemplifica el Papa, “tendría una ‘misión difícil’ pero esto no sería un motivo para decir “no”. Y concluye su mensaje con una oración en esta Jornada, “pidiéndole al Señor que nos descubra su proyecto de amor para nuestra vida y que nos dé el valor para arriesgarnos en el camino que él ha pensado para nosotros desde la eternidad”.

Este martes 25, en la Sala de Prensa de la Santa Sede tuvo lugar la conferencia de presentación del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma de este año cuyo título es: “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” (Rm 8, 19)
Intervinieron en la presentación el Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; Monseñor Segundo Tejado Muñoz, Subsecretario del mismo Dicasterio y el Sr. Alberto Piatti, Vicepresidente de la Empresa Responsable y Sostenible ENI.

Firmado en la Ciudad del Vaticano el pasado 4 de octubre, en la Fiesta de San Francisco de Asís, el Pontífice propone en su Mensaje una reflexión articulada en tres puntos: La redención de la creación; La fuerza destructiva del pecado y La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón para destacar que la Cuaresma es signo sacramental de la conversión a la que están llamados constantemente todos los cristianos, a fin de encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en la vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Ayuno, oración y limosna

Es interesante destacar que ante el verbo “ayunar”, Francisco escriba que significa “aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas”, es decir, pasar “de la tentación de devorarlo todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón”. Mientras “orar” es necesario – escribe – “para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia”. A la vez que “dar limosna” es un imperativo “para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece”.

De este modo el Papa Bergoglio afirma que es posible volver a encontrar la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarlo, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

Amar a nuestros hermanos y al mundo entero

Hacia el final de su mensaje el Pontífice recuerda que la “Cuaresma del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original”. De ahí que manifieste su esperanza de que “nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios”.

Abandonar el egoísmo y la mirada fija en nosotros mismos
Por último el Santo Padre recomienda no dejar “transcurrir en vano este tiempo favorable”. E invita a pedir a Dios “que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión”; a la vez que exhorta a abandonar el egoísmo y la mirada fija en nosotros mismos, dirigiéndonos hacia la Pascua de Jesús haciéndonos “prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.

“Así – concluye el Mensaje pontificio para la Cuaresma de este año – acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación”.

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